La idea de comenzar a escribir estos poemas del corazón, a una avanzada edad, fue sólo una recopilación de aquellos pensamientos de un corazón desesperado, que en angustia y pasión iluminaron este camino para dar realidad a una cadena de sueños dormidos, de un amor verídico y no comprendido.

Después de años de silencio y tristeza de un pasado inaudito en un mundo de sueños, tuve la ocasión de abrir esa puerta celestial y ver la verdadera realidad escondida.

Aquel día, al cumplir los 51 años de edad, se abrieron aquellas alamedas de un mundo nuevo.

Me despertó el astro rey

frente a mi ventana

entre aquellos geranios fragantes,

petunias y rosas perfumadas

de aquel balcón soñado.

 

En aquel momento entró la alegría a mi casa, había llegado aquel momento para llevar a cabo lo que siempre quise hacer, escribir aquellos pensamientos del corazón.